Challenger SRT Hellcat, un muscle car con 707 HP

El impresionante caballaje que ostenta este deportivo americano lo convierte no sólo en el más poderoso de la compañía, sino que también en el más potente entre sus pares.

Novedades | conduciendo | 02/07/2014 | Compartir

Primero fue la presentación de los modelos convencionales en el pasado Salón de Nueva York y luego llegó el anunció de que la familia Challenger se agrandaba gracias a la aparición de las variantes SRT; sin embargo, cuando esto último pasó sólo se confirmaron los 485 caballos de la “versión más austera” y se apenas se mencionó que el tope de gama iba a ofrecer el “máximo rendimiento de la historia de la compañía”.

Bueno, a menos de dos meses de aquella develación, Dodge informó de manera oficial que la configuración SRT Hellcat de su reconocido deportivo monta un propulsor V8 HEMI de 6.2 litros alimentado por un supercargador que es capaz de generar 707 caballos de fuerza y 650 libras-pie de torque. Es decir, que se confirma la premisa y este Challenger se convierte en el muscle car más poderoso de todos los tiempos; dejando atrás al Chevrolet Camaro y al Ford Mustang.

Desde la automotriz aclaran que para poder desarrollar este nivel de potencia se reforzó el bloque, las cabezas tienen un diseño específico para incrementar el flujo de aire; tanto las bielas como el cigüeñal están forjados; los inyectores tienen una capacidad de 600 cc/minuto; el cuerpo de aceleración tiene un diámetro de 92 milímetros y la bomba de agua es de mayor capacidad. Asimismo, y con la finalidad de que no sufra sobrecalentamiento en condiciones de manejo extremo, se instaló un sistema de enfriamiento especial compuesto por dos inter-enfriadores para el supercargador, un radiador más grande para el motor y enfriadores para la transmisión y de aceite.

Quien elija esta versión podrá optar tanto por una caja manual Tremec (tomada directamente del Dodge Viper SRT) de seis velocidades con un embrague modificado; o por una automática TorqueFlite HP90 de ocho marchas con control manual secuencial y con relaciones especiales. Cualquiera sea la transmisión seleccionada, este Challenger permite aumentar su rendimiento mediante el sistema Launch Control, el cual optimiza la aceleración desde cero.

Así como este dispositivo permite “controlar” el funcionamiento mecánico, hay dos juegos de llaves que operan de manera similar ¿Cómo es esto? Simple, al encender el vehículo con la llave de color rojo se liberan los 707 caballos y el rendimiento es el máximo posible; al iniciar la marcha con la llave negra se limita la velocidad y la potencia a los 500 caballos, no es posible desconectar el control de tracción y se inhibe el Lauch Control.

A diferencia del SRT más dosificado, esta variante dispone de fascias especiales, un cofre más ligero y con tomas de aire específicas, spoiler trasero más grande, faros principales de nuevo diseño y con ductos para enfriar el motor, rines de aluminio forjado de 20 pulgadas con acabado en bronce obscuro, llantas Pirelli P Zero Nero y dos emblemas ‘Supercharged’. Por dentro, donde las formas están inspiradas en el Dodge Challenger de 1971, se destacan el cuadro de instrumentos y la pantalla táctil central, el volante con paletas (disponibles con la transmisión automática) y los asientos (forrados en cuero o en cuero y alcántara) con mayor soporte lumbar y lateral.

En lo que a tecnología se refiere, el programa especial SRT Drive Modes revela los tiempos de aceleración, fuerzas laterales, frenadas, configurar el comportamiento de la transmisión, dirección y suspensión en tres modos: Track, Sport y Street. Adicional a esto, incluye una modalidad llamada Valet, que mediante un código secreto, el auto queda limitado para maniobras de estacionamiento y evita que sea utilizado de forma indebida por personas ajenas.

Su llegada al mercado norteamericano se daría sobre el cierre del año.

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