Ferrari: el por qué del color rojo

La asociación entre los vehículos del cavallino rampante con la tonalidad del fuego posee un sustento histórico. Los detalles en esta nota.

Especiales | conduciendo | 09/09/2013 | Compartir

Si bien Ferrari fabrica y vende vehículos con carrocerías de múltiples tonalidades e incluso en su logotipo predominan el amarillo y el negro; el color rojo es emblema de la marca. Este vínculo no responde a un capricho de la firma italiana, ni siquiera a una predilección de los fanáticos del cavallino rampante. La directa asociación de Ferrari con este color encuentra un fundamento histórico.

A partir de 1920, el conjunto de organismos que más tarde formaría la FIA estableció una norma a fin de diferenciar los vehículos según su país de procedencia en las competiciones internacionales. De este modo, los automóviles de carrera italianos, entre los cuales figuraba Ferrari, fueron identificados en rosso corsa. En esta misma línea, los modelos franceses como Bugatti debían ser pintados en azul, británicos como Lotus en color verde, alemanes como Mercedes-Benz en plateado, etc. Esta norma se extendió hasta el año 1970 aunque la tendencia no culminó allí, transformando aquella ”imposición tonal” en un rasgo distintivo de muchas marcas.

A diferencia de otras casas italianas como Maserati o Abarth quienes en las competencias se volcaron a carrocerías en las cuales predomina el blanco; Ferrari es un paradigma de la perdurabilidad de aquel color asignado, más allá de la posterior divulgación de las publicidades en los vehículos de carrera en categorías como Fórmula Uno. El cavallino rampante se mantuvo fiel al rojo, escogiendo patrocinadores que tuviesen el mismo tono, como Malboro, Alice, Santander o Vodafone. También lo mantuvo en competencias como Supertouring, las 24 horas de Le Mans y las 24 horas de Daytona.

La popularidad de estas competiciones en las cuales Ferrari es una de las pocas casas automotrices en mantener la tradición se trasladó hacia el sector comercial de automóviles de calle y es por ello que, a pesar que es posible optar por diferentes tonos de pintura, la marca de Maranello mantiene su roja esencia y muchos, cuando tienen la suerte de comprar una Ferrari, la escogen en el tono del fuego. 

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