Tests | conduciendo | 19/02/2016 | Compartir

Test: Kia K900 2016

El sedán de lujo de la firma surcoreana muestra todo su esplendor en este contacto con unas líneas armoniosas y modernas junto a un gran equipamiento y motorización.

¿Es un nuevo Jaguar?….Ah no es un Kia?. or sus trazos, su postura y su presencia el buque insignia de la casa surcoreana se ve como un sedán de lujo europeo por todos estos atributos.

Desde su exterior el Kia K900 mantiene algunos de sus trazos característicos de la compañía que hemos visto antes aunque para este producto en particular, da un paso más hacia adelante en términos de refinamiento y osadía. Ofrece una postura agresiva y unas proporciones estiradas que producen una mezcla de deportividad con lujo. Posiblemente su look europeo no es casualidad ya que está destinado a competir con los grandes del viejo continente.

Por dentro, nos ha impresionado la mezcla de acabados de alta calidad junto a las últimas características tecnológicas, que son claramente visibles por toda la cabina. Por ejemplo, los controles para el ajuste de los asientos se alojan en cada una de las 4 puertas. La información del tablero es en realidad una gran pantalla de cristal líquido la cual otorga flexibilidad a la hora de mostrar los diversos parámetros. Cuando se modifica de modo convencional a deportivo el instrumental cambia su tipografía por una más agresiva, lo mismo ocurre con una serie de animaciones diferentes cuando el vehículo se enciende o apaga. Uno de sus puntos débiles es que a la suma de operaciones disponibles por medio de la pantalla no siempre son fáciles de operar. Asimismo sus asientos cómodos y suaves reflejan el lujo que Kia le ha aportado a este K900.

Por si fuera poco, para que sus ocupantes traseros disfruten del viaje, añade los controles sobre el apoyabrazos abatible donde se pueden ajustar la temperatura de los asientos de manera individual y hasta pueden disponer de unas cortinas retráctiles para disminuir el efecto de sol, el cual puede mostrar todo su esplendor gracias al techo panorámico.

El paso siguiente a sentarse sobre sus butacas confortables ha sido el de ponerlo en marcha para describir lo que sucede cuando entramos en acción. La primera impresión es compatible con lo que el K900 transmite por su vólumen y lujo, es decir una conducción suave y silenciosa lo que demuestra que el manejo deportivo no es compatible. Sin embargo, cuando se modifica el modo estándar a deportivo, no sólo cambian las gráficas sobre el tablero sino que también el vehículo sufre una transformación acorde a su poderoso motor 5.0 litros V8 de 420 caballos de potencia y 376 libras de torque a 5.000 rpm dirigidas a las ruedas traseras. Con este conjunto y la transmisión de 8 marchas automática logra un consumo de 15 mpg en ciudad, 23 mpg en carretera y 18 mpg en ciclo combinado. Más allá de la potencia de su propulsor es un vehículo de gran porte y pesado pero aún así permite alguna que otra maniobra rápida.

Como conclusión sólo resta decir que el K900 2016 ofrece más funciones por dólar que algunos representantes de la competencia en este segmento, teniendo en cuenta que la unidad evaluada ronda los $61.900 (nivel de acabado V8 Luxury). Además muestra un nivel de confort a la par de sus rivales europeos. Quizás carece de algunas cuestiones sobre su elegancia en el interior con respecto a terminaciones y materiales, por ser el emblema de Kia. Por último, nos pareció algo complejo el sistema de la pantalla multifunción que debido a las gran cantidad de opciones hace compleja su navegación.