Pontiac G8 GT

Un sedán de estética y rendimiento atlético como pocos, pero que durará poco tiempo en el mercado.

Pruebas | conduciendo | 29/09/2009 | Compartir

Lamentablemente en la vida muchas veces aquellas cosas que empiezan a tornarse más atractivas, terminan esfumándose rápidamente. Tal vez por eso se dice que todo lo bueno dura poco.

Lo anterior viene al caso debido a que un tiempo más tarde que la marca Pontiac saliera al mercado con su modelo G8, General Motors anunció el cese de actividades de esa filial. Como consecuencia dejará de fabricarse este radiante vehículo. Su sola presencia es impactante. Su toma de aire delantera y las dos que posee en el capó nos invitan a pensar que el G8 no solo es un sedan, sino que posee el alma de aquellos Pontiac de fines de los 70´.

Sus rines de 19 pulgadas y su cola moderna nos hace intuir que la marca del grupo GM estaba lista para despegarse de años de fracasos. El interior mejora la calidad y el equipamiento habitual. Además, su diseño al estilo europeo le permite ser refinado a la vez. Con ello pensamos a primera vista que sería el automóvil ideal para aquellos padres de familia que deseen tener espacio pero no resignar potencia ni estética juvenil y deportiva, a pesar de tratar se de un vehículo casi cinco metros de largo.

El motor invita, se trata de un V8, 6.0 litros, valorado en 361 caballos de fuerza (268 kW) y 385 lb-pie de torque (520 Nm), que solo presienten una buena experiencia a pesar de ser un vehículo de 1790 kilogramos de peso. Dentro de él sentimos que las butacas sujetan bien el cuerpo y la impresión que el G8 siempre estará bien afirmado al suelo, ya sea por su despeje o por su porte.

Puestos a rodar notamos enseguida que se lo podrá disfrutar en las carreteras a velocidades elevadas y, para divertirse, en curvas como las de los cañones californianos. Todo ello se verifica en la realidad, pero siempre muy cómodamente sentados y acogedoramente recibidos por el sistema de audio y el equipamiento de serie de este Pontiac.

Obviamente que en circuitos urbanos se mueve de forma más hosca que en velocidad y consume más combustible de lo que quisiéramos. Ello no quita que pueda ser un vehículo para todos los días porque sus características lo permiten, más si le sumamos el sistema de control de estabilidad electrónico y los asientos delanteros regulables. Algo destacable es que el automóvil parece en todo momento sólido, tanto en velocidad, al doblar o al frenar.

Su carrocería es estable y las funciones de seguridad activa le son extremadamente útiles como asistencia imprescindible. Aparentemente el G8 será una moda pasajera, pues su producción nació para morir prontamente, pero lo mejor es que Pontiac nos ha dejado como último legado una imagen muy superior a la que veníamos conociendo en los últimos tiempos. Que el G8 GT valga como prueba de ello.

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