Test: Mazda CX-9 2020

Pruebas | Matias Muro | 04/08/2020 | Compartir

En esta oportunidad nos subimos a bordo del Mazda CX-9 2020 que se destaca su manejo deportivo y sus elementos de seguridad de serie.

El Mazda CX-9 2020 ha llegado a nuestro garaje por unos días para conocerlo en detalle y plasmar todas las sensaciones de forma escrita.

Mecánica

Con cuatro opciones disponibles denominadas Sport, Touring, Grand Touring y Signature, el SUV de origen japonés ofrece el mismo propulsor de cuatro cilindros turbo de 2.5 litros para todas ellas.

Sus 227 caballos de fuerza junto a la transmisión automática de seis marchas proponen un manejo deportivo cuando se desea, pero también puede lograr la armonía de una velocidad crucero en la autopista.

La suspensión firme y su dirección precisa dan la sensación de no estar arriba de un SUV de tres filas. Además su propulsor no es V6 como sus rivales, y gracias a ello se permite una merma importante en el consumo de combustible.

Diseño

El aspecto del CX-9 no ha agradado con la trompa desafiante al estilo Mazda y unos toques deportivos como las llantas y las terminaciones en cromado que también le aportan un toque distintivo.

Una vez dentro, sorprende el nivel y la calidad de los materiales que ya predisponen de una buena experiencia a bordo.

Plásticos suaves al tacto, toques de aluminio y el cuero de los asientos dan fe de ello. Su tablero deportivo con su estilo de agujas nos ha sentado de maravillas. Se destaca la pantalla multifunción central que comanda las operaciones principales.

Seguridad

Para este año Mazda ha dispuesto que algunas características opcionales anteriormente sean incluidas de serie.

De esta forma, ya se puede contar con el paquete i-Activsense en el que se incluyen la advertencia de salida y mantenimiento de carril, control de velocidad crucero adaptativo y el frenado automático con detección de peatones.

Además en las pruebas de choque ha tenido buenas calificaciones por parte de los organismos que se encargan de ello, lo que significa un punto a favor para el CX-9.

Conclusión

Más allá de todas sus bondades, el Mazda CX-9 2020 encuentra algún déficit con respecto a la habitabilidad de la segunda fila y sobre todo la tercera, que principalmente está designada a los niños debido a su poco lugar.

El espacio de carga también es reducido frente a sus rivales y si son varios los pasajeros habrá que definir como disponer del equipaje.

Los puntos más favorables los encontramos en su mecánica de bajo consumo gracias al motor de cuatro cilindros.

Éste “corazón” y su comportamiento dinámico, sin dudas, son un punto fuerte gracias a su desenvolvimiento tanto en la ciudad como en autopista.

Los materiales y la disposición del interior de un muy buen nivel nos han sorprendido gratamente y sin nada que envidiar a las firmas de lujo.

La seguridad no debe olvidarse, ya que desde Mazda han privilegiado este aspecto para darle al CX-9 2020 un amplio espectro para cuidar a los pasajeros y peatones.

El Mazda CX-9 2020 es un vehículo a tener en cuenta para aquellos que busquen un SUV de tres filas y de calidad.

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